María Salgado: “Una de mis mayores preocupaciones como poeta son los modos que la poesía tiene para conectarse con su presente”

María Salgado es la autora de “ready”, nueva obra de la colección de poesía “Ojo de Tormenta”. Comparte libro con “Hospital de campaña”, de Gabriel Cortiñas. A continuación, las clásicas preguntas:

¿Cómo nace “ready”?

Siempre digo que ready es “mi primer libro” porque es el primero que imaginé en todas sus dimensiones: desde la tapa al concepto, desde la forma de poema hasta el vocabulario que emplearía, del índice a las fotos de las guardas. Bien pensado, ferias, mi primer libro publicado, también tenía una pequeña composición de sentido, una coherencia en la selección léxica, una forma definida de poema, y bastantes otros parámetros que ahora mismo me sorprenden, pero para mí ferias no era un libro sino un poema largo, un poema partido. 31 poemas (que está publicado en Argentina por la editorial Danke) es una colección de poemas con bastantes rasgos en común, sobre un mismo eje de preguntas, pero que asumen su carácter autónomo, uno a uno hasta más o menos 31. Cuando imaginé ready, en 2006, decidí que iba a ser mi primer libro libro, quiero decir, la idea de libro que yo por entonces tenía y quería, la que quería hacer. Esa. Yo creo que es un libro de iniciación de una trayectoria poética y un libro sobre una iniciación al mundo. Imaginé que lo escribía en una noche, una noche cercana a cuando fui a ver una exposición de Gordon Matta-Clark en el Reina Sofía, que me fascinó, y en la que encontré esa notita que decía: “being uncomfortable under your own skin, someone ready to loose a few pounds”. Ese alguien dispuesto a perder algo (que yo en ese momento mal-leí como “monedas” en vez de como peso), era la figura que quería construir, el nombre que quería componer para caberle a experiencias de subjetivación no sé si parecidas, pero resonantes (hace unos años, por ejemplo, usaron un poema de ready para el cartel de una película sobre un chico trans, en una lectura que me encantó). El caso es que al final ocupé más de una noche en escribir ready, y no tanto en 2006 como entre los años 2008 y 2011, aunque hay poemas anteriores. Es en este periodo que estoy investigando en todo el arte conceptual y prácticas escritas radicales de los 60 y 70 tanto en España como en Estados Unidos, y de repente leo mucha poesía norteamericana, y por supuesto leo poesía argentina, no sólo de los 90. Yo había vivido en 2005 en Buenos Aires, y es ahí cuando conocí a Gabriel Cortiñas y con él empecé a leer todos esos libritos de vox, gog y magog, siesta, belleza y felicidad, etc, libros que construyen un/os nombre/s como protagonista/s de unos poemarios… Entonces, ready nace de todas esas lecturas que siguen constituyendo la raíz de mi proyecto estético, a la vez que de una experiencia bien determinante de irme de casa, digamos, a vivir a varias ciudades, en barrios más o menos céntricos, o apartados pero céntricos, urbanos, y empezar a mirar desde ahí, desde esos lugares, las cosas que pasaban en el mundo. 

 ¿Te identificas con alguna corriente estética en particular? ¿Al estilo lo buscás o te lo encontrás en el proceso de la escritura?

No me identifico con ninguna corriente poética en particular. De hecho, creo que la poesía que hago es bastante sincrética desde el momento en que siento que la forma de poema heredado y la forma de poema predominante en la península cuando yo empiezo a escribir me resultan estrechas y necesito encontrar otras formas, otras lenguas. Es entonces justo cuando, gracias a una beca, viajo a Buenos Aires, y después de cursar un semestre de Letras en la UBA, me matriculo en un doctorado al volver a Madrid. En este doctorado tuve la suerte de cruzarme con Esteban Pujals Gesalí, que era profesor de Filología Inglesa en la UAM y daba un curso sobre poesía visual en el programa de doctorado que empecé. Con Esteban pude orientarme en el archivo de las vanguardias y neovanguardias del XX, y empezar a encontrar las preguntas formales y conceptuales que no sabía expresar previamente (o que expresaba en forma de ansiedad, de deseo, no sé). Ya desde ahí he viajado hacia muchas escrituras, lecturas y periodos más, pero creo que poner la base en ciertas preguntas fuertes sobre lenguaje/forma me dio un poco de marco. No creo que se trate de nada más que un marco de lectura; como escritora sigo bastardeando igual que antes de ponerme a estudiar  corrientes. Me gustan muchos estilos de poesía, de hecho. Y a veces con algunos textos sigo sintiendo que no sé a dónde estoy yendo, ni dónde estoy emplazada, cómo serán leídos, especialmente cuando trabajo con el compositor Fran MM Cabeza de Vaca en esto que llamamos audiotexto. Muchas veces estamos probando algo, nos miramos y nos preguntamos “¿qué es esto?” y soportamos un poco los nervios de no tener ni idea con una frase que le oímos al dramaturgo Rodrigo García, que dice algo así como “cuando no sabes qué estás haciendo estás en el buen camino”. Pero esto no quiere decir que el estilo lo obtengamos o lo obtenga en directo, ni mucho menos. Doy muchas vueltas, pienso, repienso, proyecto, pero cuando estoy en faena escribiendo y aparecen los materiales, entonces también dejo que compongan, que organicen, que digan sus cosas. Esa tensión me gusta. No tenerlas todas conmigo, digamos. Pelear, sorprenderse. Me gusta eso.

 ¿Qué une y qué diferencia a esta obra de tus otros textos editados?

Ya hablé un poco de ready en relación a los libros anteriores. En relación al que vino después, Hacía un ruido. Frases para un film político (2016), hay una diferencia formal notable. Hacía un ruido es un libro compuesto a partir del collage de texto tomado y texto propio y la transcripción de grabaciones de audio, dispuesto en dobles páginas, donde la tipografía es intensificada significativamente, caben los textos en prosa, y hay un trabajo fuerte de apropiación, remake, calcado y replicación. Hacía un ruido deja ver de forma más nítida todas las hechuras del texto (desde la fecha de escritura a las ideas de poética del libro, desde la fuente de la cita/toma hasta la, digamos, biografía del libro en sí) y se aleja un tanto más salvajemente de la forma de poema que había usado en ferias y 31 poemas, y que al final de los 31 se empieza a poner en cuestión. No obstante, voy a decir que me parece que los 4 libros circulan sobre zonas semánticas y temáticas concéntricas, envueltas unas en otras, y que el libro  que las demarca con más claridad para mí es ready.  ready contiene los asuntos que más me conciernen. Ya hay un poemita sobre disturbios (y su transmisión opaca de una época y unas subjetividad en formación) dentro de los 31 (“poética de la tecla insert”), que en ready ocupa la sección 3-5, y es uno de los ejes centrales del libro del ruido. Por cierto que en ready también (ya) hay frases tomadas de manifestantes (franceses) o poetas (lorca, claudio rodríguez, arturo carrera) e intervenciones sobre textos pre-escritos, pero es como si se le viera menos la costura a esos procedimientos y a esa lengua que como se le ve a Hacía un ruido. Hay más núcleos temáticos que comparten estos tres libros, y estos tres con ferias incluso, que me parece que en ready se condensan de manera más evidente, tal vez porque fue así pensado, no estoy segura.

¿Cuánto te influye el contexto social a la hora de generar tu obra? ¿Por qué escribir?

Todo. No puedo concebir la obra sin el contexto en que está inscrita. Tampoco puedo vivirla, ¿no? Me hace gracia decir algo así, “no puedo vivir sin contexto”,  pero creo que dentro de esta respuesta tiene sentido. El caso es que esta tendencia a inscribir el texto en un momento y lugar concretos se ha acentuado para mí, y ya con Hacía un ruido. Frases para un film político se ha vuelto una obsesión: las fechas anotadas, y ese intento por capturar en tiempo real unos acontecimientos que se están yendo. Una de mis mayores preocupaciones como poeta son los modos que la poesía tiene para conectarse con su presente, sabiendo que es un arte tan antigua que casi en un 90% es pura arqueología, pero que nos deja como un 5% a lo que podamos hacer para conectarla con el ahora, y ese huequito me importa mucho. Sobre el “por qué” o el “para qué” (de pronto no encuentro diferencia) voy a usar una cita de Charles Bernstein, que así no me da tanta vergüenza decir algo parecido: “la poesía tiene la misión de ser tan poderosa como / la droga más fuerte, ofrecer una visión-en-sonido / que compita con el mundo que conocemos para que podamos encontrar / los mundos que desconocemos” Bueno, no sé si yo diría “encontrar” (find) o más bien “vivir” o “experimentar” unos segundos esos mundos tan placenteros y fuertes que se vuelven experiencias irreversibles. Yo quiero de esas, de eso. Eso quiero yo.

Entrevista: Leonel Arance.

 

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